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Escrito en Agosto 27, 2005 por su servidor para mi amada.
Ka ma nfini - Mi pensamiento. Sacando a la luz la historia de nuestra patria ANAHUAC. Sin olvidar comentar sobre la decadente actualidad del primitivo mundo occidental, siempre huyendo al pensamiento eurocentrico. Por el Tlacuilo Pilo transmitiendo desde el Altepenahuac (la frontera). ::Recuerda dar Reload para ver lo mas nuevo:: :::...:::...:::Puedes escucharme en la 91.3 FM XHNOE::_--_::Miercoles 8 a 10 pm:::...:::...:::
La respuesta a nuestros problemas.
Sería magnifico que tuvieramos una salida a los problemas que aquejan a los millones de mexicanos, guatemaltecos, hondureños, salvadoreños y demás pueblos gemelos que sufren el decaimiento de su calidad de vida por culpa del sistema occidental. Por casi 500 años nos hemos arrastrado entre el lodazal de la pobreza y marginación, nos extraviamos en el hambre de la incultura y desigualdad, nos doblegamos entre el dolor de las penurias y las preocupaciones de la vida diaria. Nosotros, los hombres de maiz, aquel pueblo de poetas de antaño, hoy, vagamos en un mar furioso de mentiras que confunde nuestro lugar en el mundo. Siete mil años, nuestros enteramente, han tratado de ser borrados por aquellos que vinieron allende del mar en caballos y brillante armadura. Y aún hoy lo continuan haciendo, destrozando hasta la última pizca de pretérito resplandor. ¡Destrozando al Anahuac! El invasor hoy continua con tiranica tradición extendiendo sus tentaculos por todos los medios posibles para perjudicarnos solo por su propio beneficio personal.
Nos han hecho creer que nos independizamos de España, de Europa y sus sanguinarias formas de gobernar. La falsedad de la independencia es comprobada al ver como en la actualidad el occidentalismo y el eurocentrismo esta latente, y expandiendose, carcomiendo nuestros hermosos valores e historia. Los gobiernos actuales y los sistemas politico-sociales de México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Belize son los principales propulsores del occidentalismo que tanto nos esta destruyendo. Sus partidos politicos provienen de ideologias europeas, emanadas para satisfacer a los europeos, tales como el capitalismo y el comunismo, la derecha y la izquierda. Pero nunca se han tomado la molestia de mirar en nuestro legado politico indigena de siete mil años en el Anahuac. La izquierda y la derecha nos esta destruyendo, nos aplasta con sus extraños pensamientos que al aplicarlos en nuestro pueblo, el pueblo de maiz, produce efectos perniciosos. Tales efectos son muchos y variados, que se sintetizan en pobreza, y dicha pobreza cuasa inestabilidad socio-economica, tambien llamada criminalidad, y a la larga la criminalidad en todas sus facetas destruira a ese sistema / pais. El sistema que gobierna a Mexico y Centroamerica, impuesto por los españoles al invadir durante el Holocausto de la Conquista, es insostenible, pues no es un sistema nativo sino importado. Y al ser traido de Europa no congenia con la gente a la que se aplica, pues mas del 90% son indigenas, que siempre responderan a sus primeros instintos, a aquellos hermosos legados de los Viejos Abuelos. Al no enbonar esos instintos con las formas europeas, se da un choque sociologico destructivo.
Parte de la confusión en la que vivimos, y en la que es dificil dicernir cual es la respuesta a nuestros problemas, esa buscada respuesta totalitarista, es que no sabemos quienes somos. De ninguna manera podremos encontrar, si quiera comprender, cual es la respuesta a todos esos problemas que nos agobian a nosotros los anahuacas, si no nos conocemos, si no sabemos de donde venimos. ¡Pues cuando alguien sabe de donde viene tiene idea a donde va! Y la mayoria de la poblacion no tiene memoria de su pasado o de su verdadera identidad como ciudadano planetario. Y esto es fundamental para sacar la respuesta que buscamos.
Nosotros somos indigenas, somos los dignos descendientes de aquellas grandes naciones que alguna vez tapizaron nuestros valles, montañas, selvas, bosques y lagos. Por nuestras venas fluye la preciosa sangre de los primeros del Anahuac, los olmecas. También poseemos sangre de los mayas, teotihuacanos (otomí), zapotecas, mixtecas, purépechas, totonacas y nahuatlacos. A traves de milenios, a traves de baktunes, nos desarrollamos en ejemplares sociedades limpias, valerosas, honorables y dedicadas a los fines más altos. Con bellos templos altos para tocar los cielos, grandes palacios para gobernantes que nos cuidaban y amaban como los padres cuidan a sus hijos, y un comportamiento humilde pero honroso, con un pensamiento activo y filosofico. ¡Una sociedad donde el crimen, la vagabunez y la pobreza no existían! ¡Pues el sistema funcionaba!
Un sistema que después sería envidiado por los piratas españoles que pisotearon nuestra civilización, llamandola salvaje e idolatra para justificar sus crimenes ante las cortes europeas, inventando que teníamos muchos dioses y que sacrificabamos gente. Cuando el primer sacrificio realizado en nuestra ilustre Anahuac fué cuando Malinalli (la Malinche), de nuestra propia sangre morena, entregó a los barbaros europeos "en cuerpo y alma" el destino fatídico de nuestra tierra, de nuestro continente de Ixachillan. No contentos con destruir nuestros templos y bibliotecas, y tras quemas nuestras casas, nos impusieron sus decadentes costumbres sociales, politicas y economicas. Con el pasar del tiempo, habían destruido todo, pero nunca pudieron desaparecer nuestra orgullosa sangre solar. Como les era fisica y geneticamente imposible, recurrieron a las mentiras, declarandonos a esa mayoria de anahuacas que viviamos en las ciudades como mestizos, y uno que otro campesino no tan moreno también era llamado ahora mestizo. ¡Pues era imposible que los indigenas fueramos tan inteligentes, educados y civilizados! Esto pensaban los ruines españoles. Tal parecía que si un blanco y una indigena tenían un hijo, ese hijo saldría más blanquito que indigena, lavandose así la sangre "sucia" con el mestizaje y el pasar de las generaciones. ¡Vaya genoma politicamente conveniente!
Sabiendo que somos indigenas, nican tlaca, la gente de aquí, de este nuestro Viejo Mundo, del glorioso Anahuac, orgullosos descendientes de los Viejos Abuelos, entonces podemos proceder a encontrar la respuesta a nuestros problemas. La respuesta es simple, pero a la vez la más complicada para la gente que esta muy conectada con este mundo moderno de hoy en día. He aquí, anahuaca, la respuesta totalitarista para mejorar nuestra sociedad:
Esa es la respuesta. La solución yace en regresar a nuestro pasado, asimilarlo, pués nuestro futuro depende de él. Saldremos victoriosos de nuestro obscurantismo que ha nublado nuestra visión, en donde hemos vagado, tropezandonos. Pero la noche termina, se alumbra los primeros rayos del sol elevandose sobre nuestras conciencias. La vigorosa antorcha del pasado iluminará hoy el sendero hacía nuestro bondadoso futuro.
Los actos criminales y la inseguridad que se han enraizado fuertemente en la actual sociedad mexicana contrastan fácilmente con la pacifica y ordenada forma de vivir de nuestros ancestros indígenas, los Viejos Abuelos. Es precisamente en estos tiempos difíciles en que debemos valorar y examinar las exitosas sociedades de nuestros antepasados.
Los gobiernos mayas, teotihuacanos, toltecas y nahuas tuvieron como principal motor progresista la seguridad, el hecho de brindar factiblemente la protección a sus habitantes. Es así que los niveles de criminalidad eran casi nulos en aquellos tiempos. Para nosotros esto suena como un paradisíaco mundo imaginario, pero por milenios nosotros gozamos los frutos de un sistema social que mantuvo la estabilidad y la armonía entre los ciudadanos, llevando así a la sociedad de aquel entonces hacia un verdadero progreso.
El elemento clave del exitoso sistema social de nuestros ancestros radicaba en la estructura educativa, la cual no solo veía por lo escolar sino que se marcaban estrictamente los cánones sociales para el buen comportamiento de los ciudadanos. Desde niños, nuestros antepasados indígenas eran guiados para convertirse en seres humanos rectos. Los Viejos Abuelos sabían que al mostrar respeto por la naturaleza, la espiritualidad y sus semejantes, muy difícilmente caerían en el mundo de la criminalidad. Siendo hombres y mujeres de bien, las sociedades de antes funcionaban sin los tropezones del presente.
En la actualidad, mas de quinientos años después de que cayera nuestro sistema social bajo la invasión española, el horrible infierno que se vive es consecuencia de un decadente sistema social. La culpabilidad de la inseguridad no recae en los delincuentes, sino en el mismo diseño de nuestra actual sociedad. Se sigue pensando que la inseguridad en cualquiera de sus formas puede ser peleada con la fuerza bruta. Pero en este sistema que vivimos ya no educamos a los niños y niñas a ser gente de bien a la manera que lo hacían los antiguos. Esto produce una sociedad que esta predispuesta a hacer lo que quiera, sin importarle lo que suceda a él o sus semejantes. La forma actual de vida en México rota alrededor de la ley que dice que “con dinero baila el perro”, cuyo mejor arquetipo es como resultado el (o la) gandalla que se vale de cualquier artimaña por menor que sea para abrirse paso en la vida. ¿Por qué? Porque el mismo sistema, la forma de vida impuesta en México por quinientos años da cavidad a estos hechos que obviamente degradan la seguridad de la población en general. A la larga vemos que el misma sistema sufre una parálisis, la cual podría conllevar a una eventual crisis y colapso.
Los Viejos Abuelos del Anahuac sabían muy bien esto, y por eso urgían y a veces forzaban a la gente a comportarse de una manera que no afectara el funcionamiento social. La prueba de que esto les resultó a nuestros ancestros, es que por milenios tuvimos una sociedad ejemplar y afable, desde los tiempos Olmecas hasta la llegada de Cortes. Hoy solo queda la memoria, pero de ella tenemos que aprender para mejorar nuestra terrible situación de hoy.
Ensayo escrito durante el verano del 2003, pero que bien sigue valido hoy.
Hoy, 485º aniversario de la NOCHE VICTORIOSA, estupidamente llamada Noche Triste.
Este Junio 30 se cumplen 485 años de la victoria militar de Cuitlahuac sobre los españoles y aliados. Esa histórica fecha es recordada erróneamente como la Noche Triste, cuando en verdad fue la Noche de la Victoria para los defensores de la cultura nuestra. Una efemeride no recordada por la historiografía foxista.
Cuando arribaron los españoles de la nación de Tlaxcállan a la ciudad de Mexíko Tenochtítlan, el gobernante de los mexíca Motecuhzoma II Xocoyotzin (Moctezuma II el Joven) dio ordenes a las demás ciudades a dar entrada pacifica a los extranjeros. Cuitlahuac (Alga Acuática), gobernante de Iztapalápan y hermano de Motecuhzoma II, protestó dando la casi profética advertencia de que tal acción sería un terrible error.
Cuitlahuac no fue escuchado, y fue forzadoa a recibirlos por Iztapalapa. Así la entrada les fue concedida a Hernán Cortés y sus tropas, y fueron alojados en el Palacio de Axayacatl. Al principio los españoles fueron respetuosos de la forma de vida del mexicatl, pero después empezaron criticando a la religión y forma de vida. Los nobles de distintos puntos de la nación mexicatl y de la Triple Alianza (Mexíko – Tetzcóco – Tlacópan) comenzaron a sospechar de las verdaderas intenciones de los extranjeros, y muchos empezaron a llamar por su salida. Y aunque Motecuhzoma protegía y daba regalos suntuosos a los españoles, Cortés pensó que al estar en medio de una ciudad tan populosa y guerrera como la mexicatl debían tomar cartas en el asunto.
Su solución fue la de secuestrar al mismísimo tlahtoani Motecuhzoma II, y llevarlo consigo al Palacio de Axayacatl. Se dice que cuando el gobernante entró a su prisión, todo el pueblo lloraba desconsoladamente. Después de la muerte de Quauhpopoca, muchos nobles estaban furiosos, así que Cacamatzin, el gobernante de Acolhuacan, convenció a su congreso de Tetzcoco sobre hacer la guerra contra los españoles para liberar a los mexica diciendo:
Pero Cortés se entero de los preparativos bélicos, y mandó capturar a Cacamatzin, teniendo así a los dos gobernantes más poderosos del continente en su poder.
Cortés siguió capturando nobles y personajes importantes. Pero Cortés salió de la ciudad hacía Veracruz, ya que el gobernador de Cuba ordenó a Pánfilo Narváez arrestar a Hernán Cortés por ir contra las ordenes de España.
Sin Cortés, los españoles harían una de las más viles masacres hechas en la historia de la humanidad. Mientras que los mexica pacifica y alegremente celebraban la fiesta del Toxcatl en honor a Huitzolopochtli, el sanguinario Alvarado ordenó el ataque a los indefensos mexica. Mujeres, niños, ancianos, hombres, todos bailaban al son de la música. Desarmados, nuestros ancestros nunca se imaginaron que los tomarían desprevenidos. Los hispanos, con espada de hierro en mano, dieron contra nuestros queridos ancestros. Niños y grandes caían. La sangre salpicaba por todos lados. Los brazos y cabezas caían. Las pobres madres, con grande dificultad trataban de sacar a sus hijos, tropezandose con sus propios intestinos. Los barbáricos hispanos continuaron la masacre. Las espadas abrían los vientres, despedazaban. El genocidio nunca será perdonado a los españoles caras de zapatillas. Los supervivientes corrían, urgentemente, hacía la Casa de los Dardos, donde guardaban las armas y utencilios militares. Para justificar la masacre del Toxcatl, España inventó el que nosotros hayamos tenido sacrificios. Cosa falsa.
El pueblo enfurecido se alzo contra los españoles, los cuales se resguardaban tras las paredes del Palacio de Axayacatl. Al regresar Cortés, reprendió con tal enojo a Alvarado que casi le quita la vida. Pero como lo necesitaba para defenderse de la multitud mexicatl, le perdonó la vida.
El sitio del Palacio de Axayacatl da inicio.
Los mexica comenzaron a lanzar flechas, dardos y piedras con rumbo a los españoles. Esto duró varios días hasta que un día Hernán Cortés forzó a Motecuhzoma II a calmar a su pueblo. Pero el propio Motecuhzoma le explicó al hispano que cuando un gobernante fallaba ante su gente y ante su nación, es como si ya hubiese muerto, y harían caso omiso a sus ordenes. Aún así Cortés lo sube a la azotea del palacio de Axayacatl. Motecuhzoma II, quien fuera un poderoso hombre, ahora era callado e insultado por su pueblo, por haberle fallado. Ya no le sentían respeto, ya que Motecuhzoma se había subordinado oficialmente a los reyes europeos y enardecidos volvieron a atacar. Motecuhzoma recibió tres heridas, una en la cabeza, otra en el brazo y una tercera en la pierna, pero ninguna mortal.
Por varios días, los españoles y sus aliados trataron de escapar de la ciudad de Mexíko, pero las arduas batallas no lo permitían. Se hicieron muchos intentos de derrumbar las paredes del Palacio de Axayacatl, pero nunca se pudo penetrar a la guarida española.
Con el tiempo los alimentos se agotaron dentro de la guarida hispana. Al no haber quien controlara el mercado, el tianquiztli, los alimentos de los españoles comenzaron a disminuir, así que Cortés demandó a Motecuhzoma II restaurar el mercado, pero este le dijo que el único que podía hacerlo era su hermano Cuitlahuac. Obviamente una vez liberado, Cuitlahuac no restauró el mercado más grande de Anahuac, y supervisó la rebelión que había sido iniciada por un joven valiente de nombre Cuauhtémoc. Concentróse en juntar tropas y gente para atacar a Cortés. Su liderato era natural, además que era el de mayor rango y prestigio entre los rebeldes en las calles.
Lo que verdaderamente afectó a los españoles fue la falta de alimentos y productos del mercado. Mientras Motecuhzoma II y sus hijos continuaban presos, Cuitlahuac fue nombrado general supremo de los mexica y pidió apoyo militar a otras naciones.
Después, a traves de una tactica, nuestros ancestros indígenas simularon pactar platicas de paz, a cambio de la liberación del alto sacerdote Quetzalcoatl. El Quetzalcoatl fué liberado, mas este fue quien nombró, en una ágil ceremonia nada pomposa, a Cuitlahuac en su ascención como tlahtoani tlacatecuhtli de los mexíca. Una vez nombrado al nuevo tlahtoani, se reanudó el ataque.
Los días transcurrían, y la desesperación de Cortés era gigantesca. El 27 de Junio manda construir dos tanques de madera, los cuales los cubrirían de los ataques de las azoteas y templos, e intenar así huir hacía tierra firme. Mientras se construían, Cortés ordena a Motecuhzoma llamar a la paz. Salieron a la azotea del palacio de Axayacatl, donde la turba enfurecida no escuchaba las palabras de afligido Motecuzhoma. Así reanudo el ataque, tres pedradas dieron en Motecuhzoma, y mientras lo iban metiendo herido, Cortés y otros españoles lo apuñalan, asesinandolo, pues ya no les servía de nada. La batalla continuo al día siguiente, 28 de Junio, cuando salieron los españoles de la guarida con todo y sus tanques de madera. Pero estos tanques fueron rápidamente hechos pedazos por los guerreros mexica. Al ver su total fracaso, los cristianos retornan a su pusilanime guarida.
El 29 y 30 de Junio, Hernán Cortés intentó tomar las calles y canales hacía la calzada a Tlacopan, pero siempre fallaba. Intentó quemar las casas alrededor del palacio de Axayacatl, pero tampoco surtió efecto, pues la avanzada planeación urbana de los mexícas era a prueba de incendios. Lo que más hacía mella la mente de Cortés y en sus hombres y aliados, era que en cualquier momento Cuitláhuac destruiría la carretera a Tlacopan, el único acceso a tierra firme que quedaba tras la rebelión iniciada por Cuauhtémoc. Con la calzada destruida, sería el fin para ellos. Al ser la ciudad de Mexíco Tenochtítlan una isla, la única vía era hacía Tlacopan, capital de Atzcapotzalco.
La Batalla de la Noche Victoriosa.
Al no tener solución, Cortés tenía dos opciones, seguir resistiendo hasta morir, o escapar de noche. Un joven español de apellido Botello, aficionado a la astrología, recomendó salir de noche. Los soldados apoyaron la idea de Botello, no querían esperar hasta el amanecer. Al tener buena reputación con sus compañeros, Cortés ordenó salir durante la noche del 30 de Junio para ser 1ero de Julio, ya que pensó todos los mexícas estarían dormidos.
La legendaria noche del 30 de Junio de 1520, salieron los españoles del Palacio de Axayacatl. Dejaron el cuerpo muerto de Motecuhzoma, el cual habría sido asesinado fríamente por los españoles, ya que este no les serviría mas para su seguridad personal y manejos políticos. El afamado tesoro de Moctezuma, que en verdad ni siquiera era de él, sino de Axayacatl, fué cargado en siete caballos heridos o cojos, una yegua, y ochenta tamemes tlaxcaltecas. Al sobrar todavía mucho oro y pedrería, autentificado ante un escribano les fue dado el oro a los soldados españoles. Ante todo, la avaricia.
Las tropas de Cortés cruzaron la metrópolis de Mexíko Tenochtítlan intentando llegar a la calzada de Tlacopan en medio de una tenue lluvia, que hizo fácil que las pisadas de los caballos se atenuaran.
Una vez que habían cruzado Coatepantli, una anciana los vió y lanzó gritos avisando a los sacerdotes y centinelas. Los sacerdotes subieron a sus templos e hicieron sonar los caracoles. Después todos los gigantescos tambores de la guerra se hicieron sonar, lanzando fuertes sonidos que harían temblar al más valiente. El llamado a la guerra se escuchó por todos los rincones. En seguida se escuchó un ensordecedor ruido, eran las fuerzas mexícas y tlatelolcas, al mando de Cuitlahuac, que en un abrir y cerrar de ojos aparecieron rodeando a los cristianos y sus amigos tlaxcaltecas.
Los españoles continuaron literalmente corriendo por la calzada de Tlacopan, cruzaron varios puentes seguramente. Y llegaron a la primer cortadura, la de Tecpantzinco o Mariscala. La razón de esto era porque mas de la mitad de las calles en Tenochtítlan eran canales, los cuales atravesaban calzadas y avenidas, por donde se quitaban y ponian puentes. Al no haber puente ahí, Cortés traía uno propio cargado por cuarenta hombres. Los combates comenzaron en el lugar llamado Mictlantonco. Ya para ese entonces la vanguardia había cruzado el puente de Tecpantzinco, pero todo el ejército estaba bajo fuerte ataque mexíca, por tierra y por agua. El ejército por canoas a lo largo de la calzada atacaban a Cortés. Comenzó así el desastre para los españoles, cuando el puente se rompió, muchos cayeron al lago, otros capturados, pero la retaguardia quedó atrapada en la isla, un tercio del ejército invasor obviamente destruido en cuestión de minutos de haber iniciado la batalla.
Cortés cae en una ciénega pantanosa, donde varios mexícas lo capturan. A su ayuda fué el capitán tlaxcalteca Temoxahuitzin, quien con sus hombres se enfrentaron a los mexícas. Llega Antonio de Quiñones, quien lo jala del brazo, para sacarlo del combate. Llega un jinete a caballo para el socorro, pero cae muerto, y en cuyo caballo suben a Cortés.
Llegaron los españoles al segundo canal, el de Tolteocali o San Hipólito. Entre la sangrienta lluvia de dardos y flechas, los caballos y españoles caían en decenas a dicho canal. Sus armaduras los hundían, el oro también y mientras caían los muertos, de un lado y otro, los cadaveres rellenaron el canal, por donde los supervivientes continuaban su vergonzosa huida. Pisando a sus compañeros de armas, corrieron por la calzada, cada vez mas cerca de Atzcapotzalco. En el último canal, el conocídisimo canal de los Tolteca o puente de Alvarado, fué donde nuestros ancestros concentraron el ataque contra los cristianos españoles. Cientos de canoas rodearon el canal. Ya los españoles no peleaban, solo se cubrian al azar. Con el empuje que traían los de atras, los españoles y tlaxcaltecas cayeron en grandes numeros en el canal de los tolteca. Los muertos caían, formandose otro puente cadavérico. Cruzó Cortés con sus hombres, llevando a Malintzin. Unos españoles corrieron hacía su capitán, y le rogaron que no siguiesen huyendo, pues dejaban a sus compañeros moribundos. Al voltear Cortés, y retroceder unos metros, se dá cuenta que Pedro de Alvarado corriá atras, a lo lejos, con tan solo cuatro de sus doscientos peones. Fué desde aquí que a Hernán Cortés se le saltaron las lágrimas de los ojos.
Acongojado, y entre sollozos Cortés siguió corriendo. Una vez lejos de las fuerzas acuaticas mexícas, y ya en Atzcapotzalco, los buitres occidentales y sus amigos se detuvieron en el paraje de Popotla. Ahí Hernán Cortes se arrojó sobre una piedra al pié de un ahuehuetl y lloró desconsoladamente su humillación. Perdió tres dedos, amigos entrañables y a todo su ejército. El precio de su vanidad y soberbia codicia.
A pesar de que los mexica continuaron persiguiéndolos hasta amanecer, el fuerte del ejercito se quedó ya que al día siguiente habían descubierto los cadáveres de Motecuhzoma y muchos nobles dentro de la que había sido la guarida española.
En toda la historia expansionista europea, esta lucha victoriosa de Cuitlahuac contra Cortés es la peor derrota jamás sufrida. Nadie, ni los sovieticos, ni los incas, ni los moros, ni los arabes, ni los turcos, obtuvieron tan grande triunfo sobre occidente, avergonzando a los engreídos derrotados. Cuentan que los españoles vieron en los soldados de Cuitláhuac tanta fiereza y ánimos guerreros, que decían ellos, solo con 300 Hectores y 300 Rolandos derrotarían a Cuitláhuac. Y esto lo decían hombre veteranos de las guerras italianas, las más sangrientas vividas en tiempos del sacro emperador romano germánico Carlos V.
Recordemos el gran acto heroico de Cuitláhuac,
defensor de nuestra patria indigena,
la única y verdadera, la bella Anahuac.
La platica hecha por los padres, a sus hijos que llegaban a edad de entendimiento. (Resumido y sintetizado) sobre moralidad.
Primero, se un amigo de Dios, que es invisible e impalpable. No desvíes del camino de la espiritualidad. Nunca seas presumido, y que tu corazón no sea altivo. No seas desesperado y cobarde de corazón, sino de humilde corazón. Para ellos, que tu esperanza nunca falte en tu espiritualidad.
Segundo. Ten paz con todos. A nadie averguences. Respeta a todos. No retes o provoques a alguno. No des a entender a la gente todo lo que sabes. Se humilde ante todos, y que digan todo lo que quieran de ti. Calla, y aunque te causen daño, no respondas. Se sufrido y comportado.
Tercero. No pierdas el tiempo que Dios te regala en este mundo. No pierdas día ni noche. Ocupate en cosas provechosas todos los dias y todas las noches. No desperdicies el tiempo.
Platica hecha por los padres a sus hijas, con tierno lenguaje.
Tu, hija mía, preciosa como cuenta de oro y como pluma rica, ya tienes uso de razón para saber y entender como son las cosas del mundo. ¡Oh hija mía, que este mundo es de llorar y de aflicciones, y de descontentos, donde hay fríos y destemplanzas de aire, y grandes calores del sol, que nos aflige, y es lugar de hambre y sed! Nota lo que te digo, hija mia, que este mundo es malo, donde no hay placeres sino descontentos. No hay placer sin que no esté junto con mucha tristeza. No hay descanso que no esté con mucha aflicción. Ésto nos dejaron los antiguos para que no haya demasiados llantos y tristezas. Este es el estilo del mundo.
Por eso es menester que sepas cómo has de vivir, y como has de andar tu camino. Porque el camino de este mundo no es difícil, sino espantablemente difícil.
No te deshonres a ti misma. No te avergüences a ti misma, y no avergüences a nuestros antepasados. No te conviertas en persona vil, pues eres noble y generosa.
Como regla debes apegarte a la espiritualidad.
Haz lo que es de tu oficio: Hacer cacao o chocolate. Moler el maíz. O a hilar y tejer. Y procura aprender bien como se hace la comida.
Y si por ventura llegáras a la pobreza, aprende muy bien el oficio de hilar y tejer. Abre bien los ojos para ver como hacen de tejer, labrar y poner las pinturas en las telas. Como poner los colores, y como juntarlos para que se vean bien. No dejes de saber esto por negligencia o pereza, porque ya no eres una niña, y tienes buen tiempo de aprender esto. Porque el día que te cases; ¿Que va a ser de tí?
No deshonres a tus padres, ni siembres estiercol y polvo encima de tus pinturas, es decir las buenas obras y fama. No los infames.
No te des al deleite carnal. Procura no arrojarte sobre el estiercol y la hediondez de la lujuria.
No escojas entre los hombres el que mejor te parezca, como hacen las que van a comprar al tianguis o mercado. Recibe al que te quiere y te eliga. No andes buscando como las que andan escogiendo las más sabrosas mazorcas, pues el amor te busca a tí. Hija, no te juntes con otro hombre, sino con aquel con el que estés. Persevera con él hasta la muerte. No lo abandones si llega a tener un trabajo bajo y pobre, no lo menosprecies.
Platica de los padres a sus hijos sobre como se humildes de corazón.
Mira que este mundo es muy peligroso, cruel y trabajoso. Por esta causa los viejos dijeron:
No se escapa nada de las descendidas y subidas de este mundo, de los torbellinos y tempestades que en él hay; o de las falsedades y solazamientos, y dobleces, y falsas palabras que en el mundo hay; muy engañoso es este mundo, ríese de unos, gózase con otros, burla y escarnece de otros, todo esta lleno de mentiras, no hay verdad en el, de todos escarnece.
Esto fué lo que dijeron nuestros antepasados, de quien descendemos. Vivieron en grande humildad en este mundo, no vivían en presunción y soberbia, en altivez y deseo de honras. Anduvieron siempre encorvados e inclinados hacía la tierra, no se estimaron sino como pobres y peregrinos, a pesar de haber sido grandes gobernantes o importantes personajes. Ricos y poderosos. Tuvieron grandes palacios, todo tipo de comidas, buenas vestimentas. ¿Y acaso por esto presumían? ¿Y por esto menospreciaron a los que eran inferiores? ¿Por ventura esto les afecto el cerebro o perdieron el juicio? No. Antes bien eran bien hablados y humildes. Respetaban a todos, y se abajaban hasta la tierra y se tuvieron como nada. Y cuantos más honrados y estimados eran, más se inclinaban, lloraban y suspiraban.
De esta manera, hijo mío, vivieron los viejos de quien descendemos, tus abuelos, bisabuelos y tatarabuelos. Aquellos de quen descendiste. Pon los ojos en ellos. Mira sus virtudes, su fama, y el resplandor y claridad que nos dejaron. Observa el espejo que ellos dejaron, y ponlo delante de tí. Tenlo delante de tus ojos, mírate en él y verás quien eres. Trata de que tu vida la hagas semejante a la suya. Pon su vida delante de tus ojos, y luego conoceras las faltas que tienes, los defectos y manchas que hay en ti.
Mira hijo, que esto que te he dicho de la humildad, sujeción y menosprecio de tí mismo, debe ser de corazón. No fingas, pues entonces se dirá de tí que eres un titoloxochton, un hipocritilla. Tambien te pueden decir tlanixiquipile, un falso.
Doctrina que el padre daba a su hijo sobre la manera de comportarse en la sociedad.
Lo primero es que seas cuidadoso de tu espiritualidad. De rezar, barrer las imagenes y ofrecer incienso.
Segundo. Tendrás cuidado cuando fueres por la calle, ni con mucha prisa ni despacio, sino con honestidad y madurez. Los que no lo hacen así, los llaman ixtitómac cuécuetz, que quiere decir persona que va mirando a diversas partes como loco, y como persona que va andando sin honestidad ni seriedad. sino liviano y ruidoso. También dicen de los que van despacio que son uiuilaxpol, xocotezpol, eticapol, que quiere decir persona que va arrastrando los pies, que anda como persona pesada. No hagas meneos con el cuerpo, ni andes inclinada cabizbaja, con la cabeza inclinada a los lados, mirando hacia todos lados, porque pueden decir que eres bobo o tonto y malcriado, maldisciplinado y aniñado.
Tercero. Preocupate por tu forma de hablar. No hables apresuradamente ni con desasosiego. No alces la voz, porque no se diga de ti que eres hablador, desentonado, bobo, alocado o rústico. Tendrás un tono moderado, ni bajo ni alto en hablar. Sea suave y blanda tu palabra.
Cuarto. Se cuidados en lo que ves y oyes. No míres curiosamente a la gente en la cara, o sus vestimentas. En especial, no míres incorrectamente a las mujeres, sobre todo a las casadas.
Quinto. Guardate las cosas que oigas y que no te competan que se dicen de otras personas. Especialmente de la vida ajena, haz como si nunca lo hubieses escuchado. Pues si hablas de ellos, te meterás en problemas, e incluso acusarte de algo que no hayas hecho.
Sexto. Hijo mío, no esperes a que te llamen dos veces. A la primera responde, levantate, y vé a quien te llama. Si te envían a algun parte, ve corriendo y en un salto. Si te mandan tomar una cosa, ve por ella sin tardanza, sé diligente y muy ligero como el aire. Porque esperar a que te llamen o manden dos veces es cosa de bellacos, es cosa de perezosos y de personas viles sin ningun valor.
Séptimo. Cuando te vistas, sé medido y honesto. No seas curioso en tu vestir. No seas fantastico con ropa curiosa y muy trabajada, ni tampoco lleves cosas rotas y viles. Tráete honestamente como hombre de bien. No traigas mal tu ropa, aunque veas que otros lo hacen, no los imites.
Octavo. Quiero decirte, hijo mío, se cuidadoso al comer y en el beber. No comas mucho en la mañana y en la noche. Si tienes trabajo, procura comer antes de que comiences tu trabajo. Cuando comas, no lo hagas de prisa, con grandes bocados, ni metas mucha comida en la boca, ni tragues como los perros. Comeras con sosiego y reposo. Al principio de la comida, lavate las manos y la boca. Cuando estés con otras personas, llevarás la jícara de agua para que se laven los otros. Y después de haber comido harás lo mismo, te lavaras las manos, la boca y limpiarás tus dientes. Barreras el lugar donde se comió.
Cosa digna dicha por sus padres a sus hijos e hijas por iguales.
Una cosa te quiero decir, que te conviene mucho tener en la memoria, porque es digno de notar, que es sacada de los tesoros y cofres de nuestros mayores los cuales dijeron:
“El camino seguro por donde debemos caminar en este mundo es muy alto y muy estrecho, y desviando a cualquier parte de este camino no podemos sino caer en una profunda barranca, y despeñarnos de una gran altura.”
Esto quiere decir que es necesario que todas las cosas que hicieremos y dijéremos sean regladas con la providencia.